domingo, 10 de mayo de 2026

LA CORRUPCIÓN ES EL PEOR AZOTE PARA COLOMBIA

ROCE DE OPINIONES

Periodismo sin condiciones

Escribe Juan Manuel Morales Parra

LA CORRUPCIÓN ES EL PEOR AZOTE PARA COLOMBIA


Quedan 21 días para las elecciones presidenciales.

De acuerdo con la Organización Transparencia Internacional, el término corrupción significa con total exactitud: “abuso de poder público para obtener beneficio particular”.

La misma Organización considera que, existen otras formas de corruptela, una de ellas: la politiquería, favoritismo y nepotismo. Definidas como el abuso de poder para favorecer a amigos y a familiares, o sea, en muchos casos: negociaciones entre empresas del Estado colombiano y empresas privadas, logrando con ello que, los bienes públicos se conviertan de manera ilegal, en enormes riquezas de particulares. Estos tipos de inmoralidad están relacionados con el intercambio de favores politiqueros; flagelo que perdura en Colombia. No ajeno a Caldas. 

Es factible que, en muchos sectores de nuestra sociedad, haya claridad sobre actuaciones corruptas, pero, en otros puede haber desconocimiento de esta desgracia que conlleva a la ambigüedad de la putrefacción permitida; es decir, mezclando intercambio de favores con corrupción. Por esa razón, gran parte de la población colombiana considera que, el pago de favores políticos no son actos de corrupción, y en el peor de los casos, miran de soslayo o se hacen los despistados para favorecer los intereses de dirigentes políticos a cambio de recompensas laborales o económicas.

Una de las causas para que Colombia ocupe los deshonrosos primeros lugares en corrupción a nivel mundial es que, el servidor público ha perdido su función genuina: prestar un verdadero servicio a la comunidad, con honestidad, transparencia e idoneidad. De la misma manera, se presentan casos de corruptela en empresas particulares, cuando comercializan con el Estado y afectan directamente a la población.

Infortunadamente, un porcentaje elevado de colombianos desconocen los tratados jurídicos relacionados con corrupción administrativa gubernamental, y es por ello que, la misma ciudadanía puede ver estas escenas de podredumbre, como arraigo cultural permisivo; fomentado actuaciones corruptas, sin sanciones disciplinarias, fiscales y penales. Los mismos profesionales del derecho pueden tener percepciones diferentes sobre la corrupción en nuestro País, y estas divergencias dificultan la batalla contra esa horrorosa plaga. Sin embargo, el artículo 250 adicionado a la Ley 1474 de 2011 artículo 16 del código penal colombiano define la corrupción privada en los siguientes términos: “El que directamente o por interpuesta persona prometa, ofrezca o conceda a directivos, administradores, empleados o asesores de una sociedad, asociación o fundación una dádiva.”

En Colombia, el pago por recibir un servicio o por agilizar trámites recibe el nombre de coima, mordida o soborno; pero, esos nombres son sustituidos por el de propina para anestesiar su significación negativa, pese a que, se sobreentienda que se trata del pago de un soborno. Dicho de otra manera: tanto las mordidas grandes, como las pequeñas, son corrupción.

Aquí anoto este interrogante: ¿Quién es más corrupto, aquel que paga por corromper, o aquel que se deja sobornar?

Otro tipo de fermentación en las entidades oficiales es el nepotismo: aquella que representa el abuso de poder de los funcionarios para favorecer a sus familiares. Cuando expresamente se favorece a los amigos y grupos o personas cercanas sin tener en cuenta los méritos, se llama amiguismo, violando así el derecho a la igualdad de oportunidades.

El poderío de la corrupción política, compromete a altos funcionarios del Gobierno Nacional, Departamental o Municipal, y se ajusta generalmente, a los grandes contratos de suministro o de obra pública, que implica sobornos muy robustos. Finalmente, aparece la perversión burocrática, que condiciona la estadía en un cargo, al activismo político a favor de un partido político o un candidato, denominada corrupción burocrática, porque beneficia a los funcionarios de mediano nivel de la administración pública, con actitud servil frente al que tiene el poder. 

Si continúa en Colombia el intercambio de favores politiqueros, y las alianzas engañosas entre las diferentes organizaciones políticas, muy trabajoso derrotar esta epidemia: corrupción.   

Lo notorio de esta situación es que, en nuestro país es borrosa la diferencia entre bienes públicos y bienes privados, y política y politiquería.

Se puede deducir que, lo que tenemos es un problema gravísimo, que no se resuelve con medidas administrativas o legales, sino con educación y cultura política.

Si alguno de ustedes considera que, del número de candidatos que se presentarán para las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, existen personas llenas de principios y valores, con excelsas calidades humanas, con sobresalientes conocimientos de la función pública y comprometidas con el cambio estructural de la politiquería tradicional, y si cumplen siquiera con uno de estos requisitos, apoyen su trabajo electoral, y exíjanles crear estrategias efectivas para eliminar ese monstruo llamado corrupción, que tanto azote le ha dado a nuestro País.

La columna Roce de Opiniones tiene un espacio reservado para las empresas o personas que estén interesadas en publicitar sus productos o servicios. Pueden comunicarse al número celular 3138072585.

Sigan Roce de Opiniones en Facebook

https://www.facebook.com/periodismosincondiciones

En la próxima columna Roce de Opiniones… ¡Espérenla!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA CORRUPCIÓN ES EL PEOR AZOTE PARA COLOMBIA

ROCE DE OPINIONES Periodismo sin condiciones Escribe Juan Manuel Morales Parra LA CORRUPCIÓN ES EL PEOR AZOTE PARA COLOMBIA Quedan 21 ...